Dolores Huerta, reconocida activista y dirigente sindical estadounidense, falleció este miércoles 28 de octubre a los 96 años en su residencia de Bakersfield, California, de acuerdo con información confirmada por su familia. La defensora de los derechos laborales y civiles se convirtió en una figura fundamental para las comunidades latinas de Estados Unidos, gracias a su participación en movimientos que buscaron mejorar las condiciones de vida de los trabajadores agrícolas.

Nacida el 10 de abril de 1930 en Dawson, Nuevo México, Huerta trabajó como profesora antes de dedicarse a la organización comunitaria y sindical. En 1962 fundó, junto con César Chávez, la Asociación Nacional de Trabajadores Agrícolas, organización que posteriormente dio origen al sindicato United Farm Workers. Desde ese movimiento encabezó campañas, huelgas y boicots para exigir mejores salarios, atención médica y protección laboral para quienes trabajaban en los campos estadounidenses.
Entre sus principales aportaciones destacó su participación en las movilizaciones de los trabajadores agrícolas de Delano, California, así como en las negociaciones que contribuyeron al reconocimiento de derechos de sindicalización y contratación colectiva en ese estado. También impulsó la participación política de las comunidades latinas, defendió los derechos de las mujeres y promovió la organización social. Su consigna «Sí, se puede» se convirtió en una expresión ampliamente utilizada en movimientos sociales y campañas políticas dentro y fuera de Estados Unidos.

A lo largo de su trayectoria recibió diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla Presidencial de la Libertad, entregada en 2012 por el entonces presidente Barack Obama. Su familia anunció el fallecimiento mediante un comunicado en el que solicitó privacidad y adelantó que se organizarán homenajes para recordar su vida. Huerta deja un legado vinculado con la defensa de los derechos laborales, la igualdad y la participación de las comunidades históricamente marginadas.
JCSC

