Morena tiene programadas 542 asambleas seccionales en los 11 distritos federales de Michoacán, como parte de su estrategia de organización y acercamiento ciudadano, informó el dirigente estatal Jesús Mora González durante una rueda de prensa con Carlos Torres Piña, coordinador estatal de la 4T.
Torres Piña señaló que los encuentros regionales de “La 4T te escucha” han permitido recoger inquietudes sobre seguridad, abastecimiento de agua, educación, caminos y servicios públicos. Sostuvo que el respaldo electoral implica la responsabilidad de mantener contacto con la población y atender sus demandas.
En ese contexto, destacó las actividades que encabezó la presidenta Claudia Sheinbaum durante su visita a la entidad: la entrega de apoyos financieros a mujeres en Apatzingán, la supervisión de obras de saneamiento del lago de Pátzcuaro en Quiroga y la entrega de 931 viviendas en Villas del Pedregal, Morelia, mediante el programa Vivienda para el Bienestar.
El coordinador vinculó esas acciones con el apoyo ciudadano a Morena. Citó una encuesta de El Financiero publicada el 19 de octubre que, según expuso, ubica al partido con el 46 por ciento de la intención de voto para las diputaciones federales de 2027, frente al 8 por ciento del PAN y el 6 por ciento del PRI.
También llamó a fortalecer las asambleas informativas ante la competencia política en medios de comunicación y plataformas digitales. Al referirse a procesos anteriores, cuestionó la campaña contra Andrés Manuel López Obrador en 2006 y el papel de los grandes medios en la candidatura presidencial de Enrique Peña Nieto en 2012.
Por su parte, Mora González presentó los avances de los encuentros ciudadanos y de las actividades partidistas realizadas en Morelia, Jiquilpan y Peribán, acompañado por integrantes del Comité Ejecutivo Estatal.
Torres Piña se refirió además al triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, que consideró una muestra de la capacidad de la participación ciudadana y los acuerdos políticos para modificar escenarios electorales adversos.
Afirmó que esa experiencia deja una tarea para los movimientos progresistas de América Latina: sostener el diálogo con la sociedad y construir su respaldo mediante la organización y la presencia en territorio.
Graciela Bravata
