El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció que el proyecto de presupuesto para 2027 contempla un ajuste fiscal de alrededor de 54 mil millones de euros, con el objetivo de sanear las finanzas públicas y llevar el déficit al 5% del PIB.
Francia terminó 2025 con un déficit de 5.1% y una deuda pública cercana a 3.5 billones de euros, equivalente al 115.7% del PIB. Para 2026, el Banco de Francia prevé un crecimiento de apenas 0.4%.
Entre las medidas consideradas están congelar los salarios de los funcionarios, contener el gasto de los gobiernos locales y aplicar un ajuste menor a 6 mil millones de euros para los jubilados.
Lecornu reconoció que el plan implica un riesgo político, ya que el gobierno deberá negociar su aprobación en un Parlamento donde no cuenta con mayoría. El debate presupuestario ocurre además en medio del aumento de los precios de la energía, los intereses de la deuda y el descontento social.
El ajuste se plantea a siete meses de las elecciones presidenciales de 2027, en las que se elegirá al sucesor de Emmanuel Macron.

